Existen muchas maneras de salir de la rutina, pero hay una en particular que te ayudará a relajarte, pues encontrarás una extraña fascinación en modificar tu espacio a voluntad. El diseño de muebles es un trabajo arduo que muchas personas prefieren dejar a las tiendas, comprarlos y listo.

Realizar el diseño de sus propios muebles es un gusto que pocos se dan –entre otras cosas- por el tiempo que requiere. Sin embargo, tomarse un rato y redecorar ese espacio no sólo te sacará de la rutina también te relajará; desde cambiar las persianas hasta mover los muebles, todo hace la diferencia y te sentirás como en un nuevo lugar.

Hay muchas formas de hacer tu propio diseño de muebles, pues hacerlos tú mismo es una tarea muy sencilla. Está de moda la tendencia vintage que usa los muebles usados, lo que te da la oportunidad de pintarlos y decorarlos como tú quieras; darles tu toque a tus muebles nunca antes fue más fácil.

Para comenzar, redecorar tus paredes será algo que caracteriza a esta tendencia pues el uso de diseños y estampados lo hace muy original. No es necesarios que te rompas la cabeza con cientos de pequeñas flores en tus paredes, pues ya hay tapices que lo hacen todo por ti, no necesitas nada más que colocarlos y tus paredes cambiarán completamente.

Tampoco tienes que dedicarte a pintar más de dos veces tus muebles para que queden perfectos, pues el propósito principal de lo vintage es que se vea gastado y anticuado. Darles una pasada a tus muebles es perfecto, no deberás ser un experto en pintarlos pues el desgaste es un plus para este tipo de decoración.

Ahora que ya tienes tu espacio decorado y renovado, termina por detallar cada rincón, como las ventanas. Si no sabes qué hacer con ellas, puedes comprar persianas con detalles florales o rústicos; los colores pastel son algo característico del estilo vintage e irán muy bien con tus muebles. No esperes más y ve a Home Depot por todo lo que necesitas para renovar tu espacio.

¡Qué estas esperando! Renueva tu espacio tú mismo.

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La imagen corporativa es la forma en las compañías se introducen a sus clientes, a sus socios, o a las personas que quieren convencer de que son empresas de calidad. Teniendo una buena imagen es la forma en que estas industrias se pueden convertir en líderes dentro de su ámbito, o de formar lazos de confianza y fidelidad dentro de los consumidores.

¿Pero qué se necesita para tener una buena imagen corporativa? Bueno, ahí está la cuestión, no solamente se puede seguir un camino, las ramificaciones para conseguirlo son infinitas y depende del carácter de cada empresa, y del mensaje que se quiera enviar. Sin embargo, sí hay algunas leyes básicas que no se pueden romper, vaya digamos que hay ciertos axiomas dentro de la imagen pública y corporativa que se siguen como mandamientos.

Y va desde la imagen de cada integrante de la empresa, ya que se relaciona con tu habilidad para conformar un equipo que sea efectivo. Y si esta armonía se llega a romper, las consecuencias terminarán permeando sobre la compañía, y la imagen de ésta. Puesto que se cree que, si no sabes controlar a tu propia gente, ¿qué será de los servicios que ofreces?

Sé que no siempre se debería relacionar, porque, aunque sea parte de un equipo, cada integrante es un individuo con sus problemas, sus necesidades, o sus maneras de resolver la vida. Sin embargo, así funciona la sociedad, y son las pautas que se deben seguir. Por ejemplo, Disney obliga a todos los que trabajan en el parque de diversiones a sonreír todo el tiempo, a ser amables en cualquier circunstancia o a tener un trato cálido con todos los que acuden a ellos, porque así es la imagen de esta empresa, y un trabajador malhumorado puede romper con la magia de ésta.

Sin embargo, también influyen los pequeños detalles. Por ejemplo, las impresiones de los productos de las empresas, la taza con el logo, los llaveros personalizados, las plumas o los folders con un diseño. Todo esto parece que poco importa, y no obstante, da una imagen de unificación y deja un sello en las personas que acuden, o se implanta en las mentes de éstas mismas, ya que tienen un constante recordatorio de los servicios de tu compañía.

La publicidad hoy en día se está propagando, se encuentra en cada rincón, en cada momento, y en cada esquina de las calles, o de las redes. Se están encargando de bombardearnos con estímulos que proponen la compra de ciertos productos, el estereotipo de los modelos, o de unificar una misma gama de deseos e ideologías.

Ahora ya no puedes voltear con tranquilidad sin encontrarte con un cartel publicitario, o ver un vídeo en Youtube, sin que éste se interrumpa por anunciarte unas galletas, o un celular, o un desodorante. ¡Todo te quieren vender!, esto se está volviendo abrumador. No puedes navegar por internet sin que docenas de ventanas te aparezcan, o a los costados se inicien vídeos que no quieres ver, y que tampoco te interesa.

Ahora sólo queda en la historia cuando la publicidad se imprimía en láminas plásticas, o en cartones solamente. Aquí se volvía todo un arte el querer vender algo, con diseños que aún no estaban computarizados, y dependían solamente de la mano del diseñador, y de su creatividad.

No quiero demeritar en ningún momento a los procesos computarizados, ni a las personas que los realizan. Puesto que sé lo complicado que es hacer un simple diseño, la cantidad de vectores, manijas, y equilibrio de fuerzas que se debe emplear para hacer un simple esbozo. Cada trazo, en computadora o a mano tiene su arte, su tiempo y su esfuerzo, eso lo sé. Pero hay veces que tanta tecnología, y modernidades comienzan a deshumanizarnos, a facilitar demasiado todo, y por eso ya todo se da por abundantes montos.

Ya son pocas las empresas que personalizan sus productos, todo se manda a una impresora, a una fábrica, y se acaba con el problema. También sé que es parte de la evolución del ser humano, y no podemos quedarnos rezagados por la nostalgia de la publicidad en láminas, o de los libros adorados a mano. Estamos en una época en la que la inmediatez se esparce como una capa sobre todos nosotros, y que se contagia como una manera de ser, y de actuar.

Digo, parece que estoy exagerando, porque aún hay publicidad en láminas, en cartón, en plástico, virtuales. Pero es esto, no es que hayan dejado de existir, es que ya se multiplicó en todas las áreas e nuestras vidas. Y el miedo es que las personas las unifica, se homogenizan los gustos y las ideologías, y se va perdiendo la individualidad del ser humano.